miércoles, 27 de julio de 2022

...la mejor defensa es el ataque...

Nuestra conexión fue tanta que llamamos a un alma juntos. 
Tu semilla creció en mi vientre... cambiando mi cuerpo, 
cambiandome a mí para siempre.
Tengo a mi lado cada día 
lo más bonito que has hecho. 

Pero tienes astigmatismo.

No creíste en tí.
No confiaste en mí. 
Tuviste miedo del nosotros. 

Antes de que pudiera romper (¡o cuidar!) tu corazón. 
Rompiste el mio. 
Porque la mejor defensa es el ataque. 

Así al menos tu hombría (valía)... la valida el mundo, 
la valida ella

Felicidades, te vengaste de mi miopía, ganaste esta inexistente guerra. 
Sólo que a veces, cuando ganas...
Pierdes. 

Pd. Lo sé...yo también tenía miedo. 

martes, 4 de mayo de 2021

... Se están perdiendo los valores...

La generación de nuestros abuelos y un poco también la de nuestros padres;

-Una en la que el marido golpeó a su mujer embarazada y casi pierde al bb (o se perdieron ella y el bb) 
-En la que el tío se robó a la tía de 14 años
-En la que el tío, en complicidad con la abuela estrenó a todas las niñas de la familia cuando cumplieron 5 años.
-En la que una pelea de cantina acabó mal, con un desconocido caido (sí, así sin acento) 
-En la que el abuelo perdió a la abuela en apuesta, o todo el pueblo del que era dueño.
-En la que mamá amarraba a los niños al árbol, o los levantaba a manguerasos, o a palazos o tal vez una pequeña corrección con un gancho de ropa.
-En la que una mujer con hijos se quedó absolutamente desamparada por que su hasta ahora marido decidió (sin avisarle) que ahora quería a una más joven.

Tal vez podría tener menos ligereza (¡o descaro!) al afirmar con certeza que:

"Se están perdiendo los valores"

"Antes si se respetaba a las damas"
"Antes si se cuidaba y educaba bien a los niños"
"En mis tiempos si había respeto" 

Etc. Etc.

Si lo que toma el cambio es el título de "generación de cristal" pues, 
que así sea.

Y que estas anécdotas de primera mano, dejen de ser las nuestras (por que con tristeza afirmo... 
...que aún lo son)




jueves, 1 de abril de 2021

... Empatía...

Cuando recién me divorcié luego de dos años de matrimonio obtuve muchos
"pues duraste bien poquito"
"huy, que pudo pasar sí apenas estabas en la luna de miel"
"terminaron muy pronto"

Y luego llegó Anita... 
preguntó, 
me escuchó, 
y me dijo
"no se cómo aguantaste TANTO tiempo"

Y fue la primera vez en todo ese tiempo y esas conversaciones que no me sentí juzgada, loca o sóla en mi pensar y sentir.

Qué importante es validar al otro desde su observador (y no el propio) para poder acompañar.

La verdadera empatía puede aligerar el peso en tus hombros (o tu alma) y seguir calentando el corazón aún algunos años después.

Gracias Anita. 

martes, 9 de marzo de 2021

... Ciclo...

No maldigas tu ciclo. 

He compartido muchas veces esto en mi vida, extrañamente, especialmente a hombres... pero hoy quiero escribirle.
Es uno de mis viejos aprendizajes, alguna combinación de serie, libros y palabras maternas alrededor de mis 16s.

A la mujer, una vez al mes se nos regala el poder de la reconexión.

Cúando el mundo nos grita que es mejor ser hombre y no ser sensiblona, histérica, débil-tierna y que te falta malicia...cuando todo el mes trataste de ser eso: cabezota, duro, competitivo, alfa, material...
(que ni siquiera deberían ser los hombres, pero ese es otro tema) 
Pum! : llegan las hormonas y SIENTES maximizado todo eso que te negaste a sentir en el mes. 
Lloras por todo. Tienes hambre. Te enojas. Te carcajeas. Te tumbas. 
Y te ¡DUELE! la desconexión con tu feminidad y se manifiesta tu conflicto con dar vida en todas sus formas.
Pides para tí chiqueo, apapacho, silencio. 
O tal vez baile, naturaleza ó amigas. 

Gil me dijo una frase algún día: "a veces necesitas sangrar para saber que estas vivo" y hoy la retomo en un sentido tal vez diferente al original. 
Por qué si. Ese regalo no lo tienen ellos. 
La sangre, el conducto de tu alma se manifiesta para ti en menstruación. 

Si conociéramos el poder de nuestro ciclo. Si lo entendieramos, si lo amaramos. 
Si los hombres lo conocieran. 

ESAS HORMONAS que nos vuelven a nosotras mismas: universo

Y no, no una loca que está en sus días. 
Y no, que asco, que castigo de ser mujer. 

No maldigas tu ciclo.