martes, 25 de septiembre de 2018

...titipuchal...

Últimamente he visto numerosas publicaciones citando la trampa de ser adulto... esto de, "¡no crezcan es trampa!"  y ¿cuándo me puedo regresar a jugar y a la escuela?, ¡quiero volver a ser niño!

Yo recuerdo mi infancia un poquillo (dada mi memoria de teflón)...con cariño, y llena de momentos con luz y sonrisas.
...
Hoy me levanté a trabajar 4:30am. Mi vida no es EL cuentito bello e ideal. Y la soledad y el sentimiento de estar perdida van y vienen con cierta frecuencia.
...
Y aún así, hoy escribo por que tenía que decirte esto...
Desde mi alma te digo a tí pubert@ con ilusiones. Jeje.
No, no hay trampa: crece y crece bien.
¡A mí no me regresan a la infancia para nada!
No tengo nostalgia de ser niña.
A mí me gusta el titipuchal de años que tengo encima...y me gusta porque ahora... ¡soy más sabia!
Disfruto 250veces (la cifra, porque a los adultos nos gustan los números, diría Saint-Exupéry) MÁS la vida.
Llevo puesta la misma sonrisa que la niña Layla... levantándome del mismo buen humor y bailando... pero ahora:
.. ¡sabiendo bailar y sabiendo reír!
Ahora, habiendo llorado profundamente y con toda mi sal.
Encariñada con mi cuerpo con una sabrosura que ni siquiera se me habria ocurrido de preadolescente.
Ahora, disfruto de las conexiones y de las personas, porque he aprendido de los inigualables colores humanos...y de la amistad.
No cambiaría un café sin azúcar o unos ostiones... o un grano de cacao con arándanos, una noche mojada y en grito, acompañada y sin dormir...,o un tinto, oooo... tu sabes, todas estas cosas de señora.
Bueno, no, aún no lo sabes. :P
Pero los paisajes y el atardecer encienden el doble mis pupilas. Los aromas son más intensos y pueden hacerme viajar en el tiempo. Y los viajes.... ¡¡los viajes!! tienen más sentido en toda mi conciencia...
No cambiaría la vida, no regresaría.... por que vislumbro plenitud en un caos que ignoraba de niña... y que sin embargo, me vuelve violeta.
Toda mi experiencia y las cicatrices...ver con mis ojos miopes de ahora:
Siempre, pequeñ@, siempre, lo van a valer.
No tengas miedo.
Lo mejor está por venir.
No hay trampa.
Solo hay juego.

Con cariño,
Layla.