Tendendme sobre frindosas ramas,
y llevadme sobre vuestros hombros amigos...
Lentamente hacia los bosques silentes.
No me llevéis a la necrópolis donde mi sueño
sea perturbado por el crujido de huesos.
Levádme al bosque de cedros y cavad un sepulcro
donde florezcan las violetas y amapolas;
(...)
Desvestidme y bajadme desnudo
al corazón de la Madre Tierra;
y tendedme suavemente sobre el seno de la madre.
Cubridme de blanda tierra,
y mezcladla con semillas de jazmín, lirio y mirto;
y cuando las flores broten sobre mi tumba
y se nutran de la savia de mi cuerpo,
impregnarán el espacio con la fragancia de mi corazón;
y hasta revelarán al sol el secreto de mi paz;
y navegarán con la brisa y consolarán a los viajeros.
...
Tres puntos suspensivos para Layla.
Ese hombre, Khalil Gibran sabía que pedo.... me lleva el trueno!
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